LA NATIVIDAD DEL SEÑOR Juan 1, 1-18.
Juev. 25, Dic. 2025
Jesús, Niño de Belén,
gracias por tu nuevo nacimiento.
Hoy vuelves a nacer en miles de corazones
que han sido tu cuna en este nuevo nacimiento.
Y estás muy contento de habitar en nuestra vida.
Gracias porque,
en el principio, ya existías
y ya nos habías hablado,
aunque yo no te conociera,
porque eres la Palabra,
y Aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio estabas con Dios.
Y todo fue creado para que fuéramos felices con tu presencia.
“El hombre ha sido creado desde antes de nacer
para vivir en diálogo con Dios”
(GS 19).
Diálogo con tu Palabra,
llena de vida y de luz.
Tú eres la vida,
eres nuestra luz,
la que ilumina a todos los hombres.
Para vivir en esta amistad
que nos hace vivir felices,
nos hace vivir en armonía,
en paz y en bienestar.
Este es tu ambiente,
y es el ambiente para que cada hijo viva feliz.
Viva en la luz,
porque Yo soy la luz que brilla en tu interior,
luz que resplandece en las tinieblas.
Puede haber tiniebla, oscuridad y caos
dentro de ti y de la humanidad entera,
pero la luz es intensa
y resplandece en las tinieblas.
“La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no la recibieron”.
Pero esto es porque no me conocen.
Yo soy la luz del mundo,
y las tinieblas no han podido opacarla,
porque, a través de tu vida,
en mi nuevo nacimiento,
sigo siendo luz
en un mundo lleno de tinieblas.
Todo aquel que cree en mí está en la luz.
Y tú eres testigo de la luz, como Juan,
porque Yo soy la verdadera luz
que ilumina a todos los hombres.
Las tinieblas no han ganado la victoria:
Yo he vencido el mal.
Yo soy la verdadera luz
que ilumina a todo hombre,
incluso al que vive en la oscuridad.
Yo sé que muchos no me han reconocido ni recibido,
pero a los que me han recibido
les he dado el poder
de ser hijos de Dios.
Sí, Jesús, no es fácil llegar a ser hijos de Dios.
Solo cuando nos lanzamos a esta experiencia de búsqueda de Ti y vivimos esta amistad personal contigo, este vivir en comunión con Vosotros, en este trato amoroso con el Padre, en este abrazo permanente.
"Y Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como al Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad."
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